¡EXPLOTAR LA VICTORIA!

Octubre 31, 2008
Hugo Chávez, su política reeleccionista y la reforma constitucional para convertir a Venezuela en un estado socialista sufrieron una tremenda derrota el pasado diciembre. Sin embargo, los ganadores no “explotaron la victoria” que es el término militar que define al conjunto de operaciones que permite asegurar y expandir el triunfo alcanzado.

Por el contrario, fue el vencido Chávez, en virtud de su entrenamiento militar, quien explotó “su” victoria. Muy probablemente recordó que el triunfo del ejército soviético, sobre Alemania en Stalingrado, se aprovechó para explotar la victoria psicológica del éxito militar al promover masivamente el mensaje de que el ejército alemán podía perder la guerra.
La oposición no supo explotar la victoria obtenida en el referéndum y Chávez, aunque perdió, lo hizo. Explicó que era una victoria pírrica de la oposición y usó una palabra grosera para calificarla. Así, centró la atención nacional en el lenguaje vulgar, en su “rabieta” y tomó la ofensiva apenas horas de haberla perdido en un proceso electoral. Luego, vendrían los anuncios de la enmienda por la reelección y la imposición de 26 leyes que violan lo decidido por los ciudadanos en la consulta.
El problema es que ninguno de los distintos factores de la oposición pudo explotar la victoria alcanzada, les fue imposible asimilar el crecimiento cualitativo y cuantitativo logrado y no pudo liderizar el estrepitoso fracaso de Chávez.
Les pasó como a Aníbal Barca, supremo comandante de la imperial Cartago, que después de 16 años de estrategias impresionantes, de infringirle derrotas y humillar a los romanos decidió no someter a Roma. Esto provoca que uno de sus generales le dijera: “Aníbal, sabes triunfar pero no sabes explotar una victoria”.
Ahora, avanzamos hacia una nueva batalla electoral. Ya Chávez debe haber leído a Mao cuando manifiesta en sus escritos militares que hay que “explotar la victoria persiguiendo al enemigo sin detenerse”; a Clausewitz y sus recursos estratégicos para explotar la victoria; a Sun Tzu quien sentencia: “Se debe explotar la victoria” y, por supuesto, a Marx y Engels cuando en marzo de 1850 escriben en mensaje a la Liga de los Comunistas que desde el primer momento de la victoria es preciso encauzar la desconfianza contra el que quiera explotar la victoria”.
No tenemos ninguna duda, el oficialismo, sean cuales sean los resultados, va a explotar la victoria, aunque salga golpeado y menguado. Por ello, todos y cada uno de los sectores que se oponen al proyecto de Hugo Chávez deben estar listos para explotar la segura victoria que se conseguirá en las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes, independientemente de la dimensión del triunfo.
El chavismo conservará más de una decena de gobernaciones pero la oposición más la disidencia obtendrán entre 4 y 12 gobernaciones.
El gobierno perderá entre varias decenas a un ciento de alcaldías. Pero Chávez explotará la victoria, dirá que la oposición y los “traidores” tuvieron éxitos pírricos y arremeterá sin contemplaciones.
Todos los factores que defienden la libertad y se resisten al autoritarismo tienen que estar listos, desde ahora, para proseguir, después de las elecciones, la campaña de explotación de la victoria con grandes movilizaciones de júbilo, manteniendo la unidad, coherencia en las consignas y mensajes pronunciados, y en las acciones que se tomen, acorde a los acontecimientos.
Vladimir Gessen.

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EL “DEMENTE”

Octubre 24, 2008
Se llama “demente” a una persona que tiene episodios maníacos de euforia y los alterna con períodos de tristeza. En las fases eufóricas, el “loco” muestra una autoestima exagerada, habla sin parar, exaltado, vehemente, y se deja llevar por sensaciones de grandeza. Amenaza a otros, es hostil y mantiene conductas inadecuadas. Se le cita asimismo “demente” porque el individuo pasa de la euforia a la depresión de manera cíclica, o exterioriza una gran irritabilidad, ausencia de buen juicio, y conductas ofuscadas o incorrectas en público. Quien presente estos síntomas posiblemente sufre de un Trastorno Afectivo Bipolar de acuerdo al Manuel Diagnóstico de enfermedades mentales. (DSM-IV).

Las palabras como “loco”, “demente” o “lunático” ya no se emplean profesionalmente, por ser vocablos genéricos que no definen las enfermedades o trastornos específicos, y pueden ser peyorativos u ofensivos.
Decir que una persona es “demente” porque sienta desconfianza de todos, sospeche y se preocupe excesivamente que le vayan a hacer daño, dude acerca de la lealtad de sus cercanos, tenga temor injustificado a que lo traicionen o interprete alcances tenebrosos a partir de circunstancias o sucesos baladíes e intrascendentes, no es la expresión pertinente. Los psiquiatras llaman a este conjunto de síntomas: Trastorno Paranoide de la Personalidad. (DSM-IV).
Cuando un individuo viola los derechos de otros, no se adapta a las normas legales, miente, engaña y manipula a los demás con tal de conseguir algún provecho, toma decisiones sin pensar los pérdidas que pueda causar, sea impulsivo, violento y su conducta arriesgada, se manifieste seguro de sí mismo, arrogante, competitivo, sea mal perdedor y actúe creyendo que el fin justifica los medios, esta persona no esta “loca”. En psicología se le llama Psicópata, en sociología, Sociópata, y en psiquiatría, la enfermedad se denomina Trastorno Disocial o Trastorno Antisocial de la Personalidad. (DSM-IV).
Cuando una persona necesita compulsivamente ser el centro de atención y trata de expresar sus opiniones con emotividad, firmeza y teatralidad, pero sin argumentos de fondo, más bien ambiguos, dudosos, no se apoyan en hechos, y es profundamente egocéntrica, no se debe decir que esta “chiflada”. El término científico es Trastorno Histriónico de la Personalidad. (DSM-IV).
Un comportamiento de grandiosidad, con una supuesta elevada autoestima, necesidad de admiración y auto enamoramiento, fantasías de éxito ilimitado, poder absoluto, sentimientos de ser superiores, de hablar en extenso y con detalles inmorales o inapropiados no definen a un “lunático” sino al “Narcisista” que es quien padece el Trastorno narcisista de la personalidad. (DSM-IV).
Los ataques de ira que se caracterizan por episodios coléricos y violentos, en los que la persona no puede controlar estos impulsos de ferocidad y de falta del control mental y emocional, comprometiendo la seguridad de otros, con excesos verbales o físicos, insultándolos, lesionándolos, o perjudicando todo a su alrededor, sin medir consecuencias, no se señala que esta “desquiciada”, sino que padece del Trastorno Explosivo Intermitente. (DSM-IV).
Es factible encontrar un individuo que sufra distintas enfermedades mentales a la vez. La Organización Mundial de la Salud define con la palabra comorbilidad a la coexistencia en el mismo individuo de más de un trastorno psiquiátrico. (CIE-10/DSM-IV).
Vladimir Gessen.
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ELECCIONES “MADE IN USA”

Octubre 10, 2008
Las encuestas señalan que el candidato demócrata, Barack Obama, supera al republicano John McCain. Obama sostiene una tendencia de crecimiento, que de seguir como va, ganará las elecciones.

Para el 9 de octubre del 2008, Obama registra una diferencia a su favor de 6 a 11 puntos, dependiendo de la encuesta. Todas dan ganador al demócrata.
¿Cómo podemos explicar esta situación sí después de la convención del partido republicano, hace apenas un mes, McCain repuntó a más de 5 puntos por encima de Obama?
Sin duda, la presencia de la crisis financiera y la perspectiva de una inminente recesión económica es una substancial causa. Los ciudadanos culpan al actual gobierno de George Bush de ser el responsable de la incertidumbre e inestabilidad que angustia directamente a todas las familias estadounidenses, de una u otra forma. La crisis enfoca la atención de los votantes sobre el tema económico, y en este escenario McCain representa un continuismo republicano en el gobierno. La mayoría pide claramente un cambio en la administración.
Anteriormente, el debate político abarcaba otros componentes temáticos como la educación, la salud y la cuestión de la guerra de Irak y la seguridad de los EEUU. Esto permitía, a pesar de la presión de la opinión pública a favor de retirar las tropas norteamericanas de Irak, que John McCain presentara su hoja de servicio militar y su experiencia en estos temas. Para entonces, el análisis de la contienda electoral se resolvía con la siguiente ecuación: Sí para el día de las elecciones predominaba en los votantes el asunto de la seguridad nacional, ganaría McCain, si destacaba el contenido económico o social triunfaría Obama.
Otros elementos que nos hacen proyectar la victoria de Barack Obama son lo que creemos errores de la campaña de McCain. Pensamos que la escogencia de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia fue un error porque anuló el principal argumento de los republicanos contra Obama, como era su falta de experiencia. Al presentar a Palin y dada la edad de McCain, los estadounidenses perciben que existe una buena probabilidad de que Sarah Palin asuma la presidencia de los EEUU y los ciudadanos reflejan en los sondeos de opinión que Obama está más preparado que ella.
Sin embargo Palin, lo hizo muy bien cuando debutó en la convención republicana. Se mostró como ella misma. Para luego, después de seguir consejos de los “expertos”, cometer desaciertos tratando de aparentar ser una especialista en asuntos internacionales, lo que no es. Esto le borró su espontaneidad y la convirtieron en la hazmerreír de los norteamericanos. Ahora, después de sobreponerse en el debate con John Biden, candidato a la vicepresidencia del ticket demócrata, donde salió airosa, en lugar de retomar el camino de la sinceridad y la forma de ser del ciudadano común, se aparece como una persona agresiva e intransigente, haciendo acusaciones temerarias a Obama, como decir que mantiene asociaciones con terroristas, dignas de las peores campañas sucias de Washington. Imputación que ni siquiera un irascible y gruñón McCain se atrevió a mencionar en el último debate con Obama. Estos ataques extremos nos hacen sospechar que los republicanos actúan con desespero. Si estos no retoman el camino y el “feeling” de reformistas y del cambio sin saltos al vacío, que representaron en la convención, irremediablemente perderán las elecciones.
Vladimir Gessen.

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