NUEVO INFORME GESSEN EN INTERNET

Enero 21, 2009
Ahora el Informe Gessen lo puede leer en: http://informe21.como http://www.informe21.com… y si es su deseo,ubíquelo en sus favoritos… Muy cordialmente le invito a visitarnos.

ESTADO DE GANANCIAS Y PERDIDAS DE LAS ELECCIONES

Noviembre 24, 2008

Si algo manifestó el pueblo venezolano con una votación que superó índices históricos, es que esa es la fórmula escogida para definir el futuro que acaba de nacer. Se abre una nueva etapa democrática que durará 4 años, tiempo constitucional de duración de los mandatos de alcaldes y gobernadores, y lapso que le queda de gobierno al presidente de la República.

La oposición venezolana ganó las gobernaciones de los estados más habitados del país y la Alcaldía de Caracas, la ciudad capital. En número de votos, entre las otras gobernaciones obtenidas y las alcaldías, más los votos logrados, aun perdiendo, en los estados y municipios donde ganó el oficialismo, la oposición cuenta con la mitad de los votos del electorado.
El partido de gobierno logró mayor número de gobernaciones y un fuerte respaldo en las zonas menos favorecidas del país. Lo cual demuestra el sentido social que la otra mitad de Venezuela percibe en Hugo Chávez y su “socialismo”.
La nación se ha dividido en dos tendencias contrapuestas. Sin embargo, algo ha quedado muy claro, ambas partes quieren dirimir sus diferencias democráticamente.
Chávez es autoritario, no nos cabe la menor duda, pero justo es reconocerle que en las dos últimas elecciones ha demostrado ser muy diferente a Mugabe, el presidente de Zimbabwe. No le será fácil a sus oponentes seguirle llamando tirano o dictador. Pero, Chávez ha perdido la supremacía del poder. Ya no es el “portaviones” que ungía y con su apoyo entregaba mandatos a gobernadores y alcaldes. Ahora, ser apoyado por Chávez puede ser garantía de perder. Además, Chávez fracasó de hecho y por segunda vez en cuanto a la reelección se refiere. No le será viable inventar una nueva opción “reeleccionista”. Su gobierno terminará inexorablemente a principios del 2013. Los oficiales de la fuerza armada ya saben que este comandante en jefe les podrá otorgar un grado de jerarquía adicional, y no ignorarán que de allí en adelante sus ascensos dependerán no de la lealtad política sino de su acatamiento a la Carta Magna.
Los defensores de la libertad y de la democracia tienen ahora una nueva generación de presidenciables. Nos basta nombrar al nuevo alcalde de Caracas, Antonio Ledezma y a los nuevos gobernadores Enrique Capriles, Pablo Pérez, Henrique Salas Feo y a otros noveles dirigentes como Julio Borges, Maria Corina Machado, Leopoldo Lopez, Gerardo Blyde, William Ojeda, o al ya casi “veterano”, Manuel Rosales, para darnos cuenta como se ha ido creando un nuevo liderazgo nacional en el país. Chávez debe reflexionar y comprender esta realidad. En estas últimas elecciones regionales es obvio que “¿el destino?” le eliminó a Chávez a dos de sus competidores internos en la campaña presidencial del 2012: Aristóbulo Isturiz y Diosdado cabello. Esto le permitirá impulsar a su hermano Adán Chávez o a alguien de su extrema confianza para que le garantice que pueda seguir gobernando en Venezuela como lo hace Vladimir Putin en Rusia. No obstante, Chávez tiene que entender que el “socialismo” pasa por la vía electoral y nunca le será posible imponérselo por la fuerza a la mitad del país. Si el “comandante” quiere que su partido sea una alternativa válida en este siglo, tendrá que practicar también la democracia interna en su organización política. Por lo pronto, vendrán las elecciones de la nueva Asamblea Nacional que reflejará la presente y próxima composición de la sociedad. Se acabaron los tiempos de la hegemonía “socialista” en Venezuela.
Vladimir Gessen.
(Si desea expresar su opinión o que le enviemos nuestros artículos e informaciones a su email, por favor escríbanos a vladimirgessen@gmail

¿HACIA ADONDE VA VENEZUELA?

Noviembre 14, 2008
Chávez insulta a los candidatos no oficialistas para las próximas elecciones regionales, amenaza con sacar los tanques o tomar militarmente a las comunidades que voten contra él y atemoriza a los habitantes tratando de lograr objetivos de su estrategia.

Al principio, le dijo a los electores que sí eligen un candidato, distinto al que él apoya, no les daría recursos económicos a esa comunidad. Así, trató de obtener votos de la gente pensando que se iban a intimidar. Como este chantaje no bastó, entonces siembra terror ofreciendo un castigo “militar” a los ciudadanos si se oponen a él o a sus secuaces, donde no es difícil imaginar hechos de violencia y muerte.
Aparte de que los militares venezolanos deberían tomar conciencia del triste papel que se les otorga y del repudio popular hacia ellos por parte de la población que se incrementa cada día más, es indispensable descifrar que busca Chávez con esta campaña planificada y fríamente ejecutada.
Los distintos escenarios determinan que la abstención favorece más al gobierno. Si los ciudadanos se acobardan y no acuden a votar, la maquinaria del oficialismo dispondrá de mayores posibilidades.
Chávez mete miedo para aumentar la abstención pero no lo logrará: Los ciudadanos que en su mayoría quieren y defienden la libertad y el derecho al sufragio no renunciarán al voto.
Otra importante línea estratégica de Chávez fue la de lanzar su “candidatura” a todas las alcaldías y gobernaciones en lugar de apoyar a los legítimos candidatos del gobierno. De esta manera impedía que sobresalieran otros dirigentes de su partido, pero el costo en su liderazgo es evidente: En las filas del oficialismo surgieron los “disidentes” de manera abierta, y seguramente van a ganar un significativo espacio político distinto de la oposición y del gobierno. Además, es notorio en encuestas el desgaste de Chávez en cuanto a su credibilidad y en su intención de reelegirse. Chávez saldrá de estas elecciones regionales disminuido aunque cante victoria por ganar quizás más gobernaciones que la oposición o la disidencia. La realidad se hará patente, es muy posible que opositores y disidentes alcancen tantos o más votos que el oficialismo porque en los estados, las ciudades y las comunidades más habitadas, el chavismo será derrotado.
Otro objetivo estratégico de Chávez es observar cómo reaccionan los miembros de las fuerzas armadas cuando dice que los militares saldrán a la calle a defender su revolución. De esta forma piensa que sus organismos de inteligencia detectarán, y luego él podría apartar, a quienes se opongan a sus planes en virtud de que acatan lo dispuesto en la Constitución Nacional sobre la Fuerza Armada. Igualmente, el anticipar órdenes de “sacar” el ejército a la calle, le sirve para acostumbrar e ir preparando a los uniformados para obedecer una incierta, discutible y probable ilegal orden, ante un quimérico e insostenible escenario, especie de autogolpe, como crear las condiciones y decretar el estado de excepción ante un fraude en los comicios regionales.
Independientemente de lo que piense, planifique y haga, el comandante en jefe no está en su mejor momento: Desde diciembre de 2006 ha cometido una sucesiva serie de errores a nivel nacional como internacional. Haberse metido de lleno en esta campaña es otro error y gracias a ello el próximo 23 de noviembre Venezuela surgirá nuevamente más democrática, más plural y más decidida a cambiar el caudillismo por la participación ciudadana.
Vladimir Gessen.
 
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¿SENTARSE A CONVERSAR?

Noviembre 6, 2008

El pueblo de los Estados Unidos envió un mensaje al mundo luego de una década sombría donde se dieron cita el terrorismo, la guerra, la intolerancia, la crisis alimentaría y se sentaron las bases para una depresión económica que apenas comienza.

Empezando el siglo XXI se han creado las condiciones perfectas que durante el inicio del siglo pasado sumieron al mundo en las peores conflagraciones que haya sufrido la humanidad, incluido el uso de armas atómicas. Los estadounidenses al elegir a Barack Obama como presidente, mandan un pronunciamiento a favor de la paz, un no rotundo a la guerra de Irak y una clara señal a favor de la tolerancia y en contra de la discriminación y del racismo, resurgentes en distintos países europeos.
Durante la campaña electoral, voces del pasado acusaban a Obama de querer “sentarse a conversar con dictadores” por declarar que estaba dispuesto a hacerlo con los Castro o con Hugo Chávez, ignorando que no existen terroristas chinos, vietnamitas o nacionales de los países soviéticos precisamente porque alguien se sentó a hablar con ellos.

El cambio de China y su alejamiento del comunismo se debe a las pláticas que iniciaron Richard Nixon y Henry Kissinger con Mao Tse Dong y Zhou Enlai en 1972. Dialogo que nació con un juego de ping pong. Luego, serían Ronald Reagan y Mijaíl Gorvachov quienes se reunieron a partir de 1985. Sus acuerdos permitieron las reformas radicales (Perestroika) y la “glásnost” que brindó transparencia y concedió algunas libertades. Fue el preludio del fin del comunismo soviético. Las negociaciones con Vietnam y sus resultados, a pesar de la terrible guerra, igualmente comprueba que existen caminos distintos a la confrontación que pueden transitarse para dirimir las diferencias. Las conversaciones de la diplomacia estadounidense con Corea comunista nos evidencian lo mismo. Mientras EEUU se embarcó en una guerra en Irak porque supuestamente existían armas de destrucción masiva, Kim Il Yong, el dictador coreano, hacia alarde de su potencia atómica y misilística. Baste comparar los resultados, y el costo pagado en vidas y recursos en estos últimos años, de una política de buscar fórmulas no bélicas como el caso de Corea, con la ruta guerrera seguida en Irak.
En América Latina es similar. Lula Da Silva es de izquierda, formado en el marxismo y el fundador del Foro de Sao Paulo. Organización que de acuerdo a sectores anticomunistas es la fuente de origen de Chávez y de los movimientos izquierdistas en al área. Brasil mantiene opiniones distantes de los acuerdos de libre comercio con EEUU. Además, Brasil desarrolla energía nuclear y Lula fomenta la conformación de un ejército Suramericano y una organización de Estados latinoamericanos, sin Estados Unidos. Sin embargo, la actitud y la política de la Casa Blanca y del Departamento de Estado han sido extraordinariamente amistosas: Lula ha estado hasta en Camp Davis con su amigo Bush. Mientras tanto, y siendo presidente recién electo, a Hugo Chávez se le negó la visa para visitar los EEUU. Lo cual cambió las perspectivas notablemente. Del hombre que a pesar de ello, bajó el martillo en Wall Street, que admiraba a los yankees de New York y a Walt Whitman, pasamos al antiimperialista furibundo actual. Observemos las relaciones de EEUU con Brasil y Venezuela y preguntémonos ¿Cuál es el camino más lógico para lograr los objetivos del pueblo estadounidense? ¿Será sentarse a dialogar?

Vladimir Gessen.
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ELECCIONES “MADE IN USA”

Octubre 10, 2008
Las encuestas señalan que el candidato demócrata, Barack Obama, supera al republicano John McCain. Obama sostiene una tendencia de crecimiento, que de seguir como va, ganará las elecciones.

Para el 9 de octubre del 2008, Obama registra una diferencia a su favor de 6 a 11 puntos, dependiendo de la encuesta. Todas dan ganador al demócrata.
¿Cómo podemos explicar esta situación sí después de la convención del partido republicano, hace apenas un mes, McCain repuntó a más de 5 puntos por encima de Obama?
Sin duda, la presencia de la crisis financiera y la perspectiva de una inminente recesión económica es una substancial causa. Los ciudadanos culpan al actual gobierno de George Bush de ser el responsable de la incertidumbre e inestabilidad que angustia directamente a todas las familias estadounidenses, de una u otra forma. La crisis enfoca la atención de los votantes sobre el tema económico, y en este escenario McCain representa un continuismo republicano en el gobierno. La mayoría pide claramente un cambio en la administración.
Anteriormente, el debate político abarcaba otros componentes temáticos como la educación, la salud y la cuestión de la guerra de Irak y la seguridad de los EEUU. Esto permitía, a pesar de la presión de la opinión pública a favor de retirar las tropas norteamericanas de Irak, que John McCain presentara su hoja de servicio militar y su experiencia en estos temas. Para entonces, el análisis de la contienda electoral se resolvía con la siguiente ecuación: Sí para el día de las elecciones predominaba en los votantes el asunto de la seguridad nacional, ganaría McCain, si destacaba el contenido económico o social triunfaría Obama.
Otros elementos que nos hacen proyectar la victoria de Barack Obama son lo que creemos errores de la campaña de McCain. Pensamos que la escogencia de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia fue un error porque anuló el principal argumento de los republicanos contra Obama, como era su falta de experiencia. Al presentar a Palin y dada la edad de McCain, los estadounidenses perciben que existe una buena probabilidad de que Sarah Palin asuma la presidencia de los EEUU y los ciudadanos reflejan en los sondeos de opinión que Obama está más preparado que ella.
Sin embargo Palin, lo hizo muy bien cuando debutó en la convención republicana. Se mostró como ella misma. Para luego, después de seguir consejos de los “expertos”, cometer desaciertos tratando de aparentar ser una especialista en asuntos internacionales, lo que no es. Esto le borró su espontaneidad y la convirtieron en la hazmerreír de los norteamericanos. Ahora, después de sobreponerse en el debate con John Biden, candidato a la vicepresidencia del ticket demócrata, donde salió airosa, en lugar de retomar el camino de la sinceridad y la forma de ser del ciudadano común, se aparece como una persona agresiva e intransigente, haciendo acusaciones temerarias a Obama, como decir que mantiene asociaciones con terroristas, dignas de las peores campañas sucias de Washington. Imputación que ni siquiera un irascible y gruñón McCain se atrevió a mencionar en el último debate con Obama. Estos ataques extremos nos hacen sospechar que los republicanos actúan con desespero. Si estos no retoman el camino y el “feeling” de reformistas y del cambio sin saltos al vacío, que representaron en la convención, irremediablemente perderán las elecciones.
Vladimir Gessen.

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NO AL GOLPE DE ESTADO Y MAGNICIDIO

Septiembre 18, 2008
La oposición democrática debe pronunciarse categóricamente en contra de un golpe de estado militar y de un asesinato presidencial.

En esta materia, no puede haber medias tintas. Los demócratas tienen que sentirse indignados cuando escuchan a algunos decir que el término del mandato de un presidente electo debe ser el magnicidio. Las salidas de fuerza solamente han conducido a mayor violencia como lo demuestra el asesinato de Gaitán en Colombia. Quienes piensan y calculan que con la muerte de un mandatario se resuelve la crisis que atraviese una nación se equivocan. Este crimen solamente provocaría una ola de fanatismo, brutalidad y barbarie.
Si quien lo ejecutara fuera cercano al poder, protagonizará una persecución sangrienta de los supuestos culpables en el seno de la oposición. Si por el contrario, el movimiento magnicida fuera opositor al gobierno, tendría que someter de forma atroz a los oficialistas que seguramente contraatacarán. En ambos casos, la consecuencia sería la guerra civil o, como alternativa, una dictadura de uno u otro signo.
Todo defensor de la libertad, tiene que pensar en España y Chile. En ellos, los autócratas evitaron el comunismo, pero sufrieron feroces autoritarismos en donde la muerte y la tortura se hicieron cotidianas. Los demócratas deben hacer un doble esfuerzo, por una parte imposibilitar que el neototalitarismo de izquierda en Hispanoamérica conculque las libertades y los derechos humanos, y por la otra, impedir que como consecuencia de los atropellos de los nuevos déspotas, caigamos en la tiranía y la opresión militar.
Las recientes resoluciones de UNASUR aparentemente respaldaron a Evo Morales en el conflicto Boliviano, y Hugo Chávez hasta cantó victoria por ese supuesto apoyo. Sin embargo, su lectura reitera tres preceptos democráticos claves: Uno, se le dio un no rotundo a las dictaduras y al principio de que no se reconocerán gobiernos no electos por el pueblo. Dos, se afirmó la doctrina de no intervención de un país en los asuntos internos de otro, y tres, se requirió que las partes en pugna encuentren la salida al conflicto a través del dialogo democrático.
Estos mandatos multilaterales obligan a los aspirantes a dictador, a medir sus pasos antidemocráticos, porque su legitimidad depende de mantener la apariencia de democracia aunque no sea de su agrado… y este será su talón de Aquiles.
Los pueblos de Venezuela y Bolivia están demostrando que el “socialismo del siglo XXI” o comunismo del siglo XX, no se podrá imponer con la mitad o menos de los ciudadanos de un país; lo cual forzará alternativas en democracia.
Las fuerzas armadas deben entender estos claros mensajes. Los Pueblos ya probaron el régimen de libertad y no quieren volver al oscurantismo militarista. Se imaginan ustedes tratar de imponer un gobierno militar en Argentina, Venezuela o Brasil ¿Cuántos ciudadanos masacrados costaría? ¿Cuántos crímenes de lesa humanidad?
Las actuales circunstancias en algunos países le exigen a los ciudadanos de uniforme que se conviertan en los defensores de la única juez imparcial que puede prevenir un desastre fratricida: La carta magna del país. Todo dentro de las leyes, nada fuera de ellas. Martin Luther King, Mahatma Ghandi y Nelson Mandela mostraron que el camino a la victoria no es la revancha sino la resistencia, las luchas civiles y el hacer uso de la ley suprema de una nación, la Constitución.

Vladimir Gessen.
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GABINETE, CONGRESO Y SALA SITUACIONAL

Septiembre 11, 2008
La oposición requiere constituir urgentemente un “Gabinete Democrático”, una “Sala Situacional” y un “Congreso de la Libertad”.

La estrategia de Chávez es imponer el socialismo. Su primera táctica ha sido ganar el poder, vía elecciones, a como de lugar. Este frente de lucha electoral le da a Chávez un manto de legitimidad, o al menos de “legalidad” ante la comunidad de naciones. Sin embargo, este no es el único frente de lucha del comandante en jefe. Los principales son los estratégicos: Uno, el de marchar hacia el socialismo. En este campo, Chávez avanza de forma incesante en el plano social, económico y político. Venciendo obstáculos, un paso atrás y dos adelante. Desviándose cuando es necesario pero regresando a la misma dirección. El segundo frente es el militar. Tratando de someter a la FAN en su totalidad. El tercer frente es la participación en la formación de un eje antiestadounidense conjuntamente con países europeos, asiáticos, africanos, del Medio Oriente, y de Latinoamérica. El cuarto frente de lucha es preparar a Venezuela para una confrontación con los Estados Unidos y/o Colombia. El quinto frente es el adoctrinamiento masivo. La venta de su proyecto “rojo”. El sexto frente, el “legal”, donde ha puesto en practica más de 70 leyes interventoras y amenazadoras de la libertad. En el séptimo frente, el diplomático, con su gestión petrolera busca neutralizar a la OEA, y ahora, con su reciente “alianza estratégica” con Rusia y China, intenta ganar un veto en el consejo de seguridad de la ONU que impida sanciones contra Venezuela en la eventualidad de que Chávez lograra sus objetivos más temerarios.
El oficialismo cuenta con recursos para seguir su estrategia. Tiene liderazgo, vanguardia, gabinete, alto mando militar, sala situacional, doctrina y propuesta política, y organización.
La oposición política y social no puede pretender “matar un burro a pellizcos”. La derrota al proyecto de Chávez debe ir más allá del escenario electoral. Los ciudadanos que defienden la libertad son absoluta mayoría en Venezuela. No obstante, solamente se organizan y movilizan para ir a votar en las elecciones. Lo cual es excelente sin olvidar que la pelea hay que darla en todos los frentes y todo el tiempo. Chávez intenta imponer el socialismo los ¡365 días! cada año, desde hace una década. Si la oposición no genera un encuentro de la sociedad civil junto a las organizaciones políticas y consolidan un liderazgo, una vanguardia y dan la pelea a diario, con propuestas, respuestas y planes específicos, la República que defendemos se perderá. Por esto, propongo que los distintos sectores de la sociedad que hoy se expresan desde sus respectivas organizaciones sociales, políticas, de militares en situación no activa, de la sociedad civil, sindicales, empresariales, estudiantiles y religiosas, conformen: Primero: Un “Gabinete Democrático” que emule a los gabinetes de sombra que existen constitucionalmente en naciones como Canadá e Inglaterra y que hacen el contrapeso al gobierno, semana a semana. Segundo: Una “Sala Situacional” que planifique y dirija la ofensiva y la defensa de la libertad, los derechos humanos y la Constitución, y tercero: Crear el “Congreso de la Libertad”, donde sean electos los representantes de los factores que defienden este valor humano, para que sirva de Parlamento y Foro Político y Social permanente. La pelea, será peleando.
Vladimir Gessen.
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EL “HOMBRE FUERTE” DE VENEZUELA

Septiembre 4, 2008
Chávez logró el grado militar que quería tener, el de comandante en jefe, de modo permanente, con uniforme, unidad militar y con funciones castrenses específicas, de acuerdo a los artículos 6º y 64º del decreto-ley de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Esto lo convierte en oficial activo y en conformidad a la vigente Constitución (Artículo 238) debe actuar “profesionalmente, sin militancia política”, se encuentra “al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso de parcialidad política alguna”, por lo que no puede ser comandante en jefe y a la vez presidente de un partido político, ni candidato a ningún cargo electo mientras ejerza ese rango militar, ni hacer campañas electorales a favor de miembros de organizaciones políticas. Por lo que, sin dudas, nuevamente el presidente ignora la Carta Magna y el Tribunal Supremo de Justicia, una vez más, no se ha percatado de ello.
Lo que no tiene sentido es que se auto otorgue este grado, cuando el presidente de Venezuela por mandato constitucional, dirige y ejerce el mando supremo de la fuerzas armadas, en su carácter de comandante en jefe, pero sin grado militar, ni uniforme, ni permanente, como es natural en un gobierno civil y democrático. Entonces, nos tenemos que preguntar por qué Chávez se da el grado con asignación militar. ¿Qué quiere Chávez? Será que piensa que puede dejar de ser presidente al término de su mandato y seguir siendo el comandante en jefe del ejército y la milicia. ¿Buscara controlar y seguir mandando desde los cuarteles, aun después de dejar de ser presidente? ¿Estará preparando el terreno para cuando termine su ejercicio presidencial, convertirse en el “hombre fuerte” de Venezuela, como antes otro jerarca militar lo fue de Panamá?
Recordemos que el teniente coronel Omar Torrijos en 1968 dio un golpe de estado al presidente electo Arnulfo Arias. Luego, se auto ascendió a General de Brigada y años más tarde, a través de una Asamblea Constituyente dominada por las fuerzas de defensa panameñas y por el “torrijismo” promulgaron una constitución que en su artículo 277º establecía: “Se reconoce como Líder Máximo de la Revolución panameña al General de Brigada Omar Torrijos Herrera, Comandante en Jefe de las Fuerzas de Defensa. En consecuencia se le otorga, el ejercicio de las siguientes atribuciones: Coordinar toda la labor de la Administración Pública; nombrar al Ejecutivo, nombrar y destituir a los Ministros de Estado y a los Miembros del Legislativo; nombrar al Contralor General y al Subcontralor General, a los Directores Generales de las entidades autónomas y a los Magistrados del Tribunal Electoral, a los Jefes Oficiales de la Fuerza Pública y el Escalafón Militar; a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, al Procurador General, acordar la celebración de contratos, negociación de empréstitos y dirigir las relaciones exteriores. Puede asistir con voz y voto a las reuniones del Gabinete Ejecutivo y del Legislativo, y participar en los debates de la Asamblea Nacional y de los Consejos Provinciales y de las Juntas Comunales”. Después de Torrijos, ocupó la comandancia en jefe, el general Manuel Antonio Noriega. Por eso a los dos los llamaron “el hombre fuerte de Panamá”
¿Será la copia de este concepto, versión siglo XXI, lo que intentará imponer Chávez antes de dejar la presidencia de este período en 2013?
El que tenga ojos que vea… cualquier parecido no es coincidencia. Chávez quiere ser el “hombre fuerte” de Venezuela.
Vladimir Gessen.
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EL SOLDADO FANFARRON

Julio 24, 2008
El prestigio ganado por Uribe, dados los éxitos contra el terrorismo y el rescate de Ingrid Betancourt y de otros rehenes, ha opacado el liderazgo de pantalla y “guerrerista” de Hugo Chávez.

El reciente encuentro de Lula y de Alan García con Uribe y los acuerdos suscritos entre Brasil, Perú y Colombia, le han mostrado al presidente venezolano el contundente guante blanco de la diplomacia estratégica y sin aspavientos.
Lula emerge como el líder aglutinador suramericano y Chávez aumenta su declive. Mientras que Colombia suma aliados como Chile, México, Perú y Brasil, Venezuela solamente tiene a su lado a quienes mantiene, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. No mencionamos a Cuba, porque hasta Raúl le ha marcado distancia a Chávez y enviado señales de acercamiento a Brasil y EE.UU.
La diplomacia petrolera, de amenazas, de dádivas, suma apoyos ocasionales pero en lugar de generar alianzas estratégicas, de compromisos y de amistad, siembra resentimientos, antipatías y resquemores. Además, cuando una nación se arma “hasta los dientes” ninguno de sus vecinos puede estar tranquilo. Por ello, el acuerdo militar entre Brasil y Colombia a pesar de las diferencias doctrinarias de sus presidentes.
Todo comenzó cuando Chávez se topó con el fallecido sociólogo Norberto Ceresole y con el megalómano déspota Fidel Castro. Ceresole parece haber convencido al presidente venezolano que la fórmula “mágica” para perpetuar un liderazgo eran un “trípode” conformado por un líder, un pueblo seguidor del mismo y sus fuerzas armadas. Como lo hicieron Mussolini, Hitler y, por supuesto, el dictador del Caribe. Castro le debe haber insuflado el “socialismo” y Chávez le aportó lo del “siglo XXI” para relanzar al comunismo del siglo XX.
El problema es que estos liderazgos no se fundamentan en los principios que se esgrimen. Baste decir que el socialismo tiene como razón de ser a los trabajadores y su vanguardia son los obreros precisamente, junto a la avanzada social como los estudiantes y los intelectuales, además de los trabajadores del campo. En el caso de Chávez, la mayoría de los estudiantes, los intelectuales y los trabajadores no están con el gobierno. Tampoco, el denominado “chavismo”, se asienta en las organizaciones sociales y culturales, sino, al igual que antaño, en el “clientelismo” de quienes reciben alguna dádiva del gobierno.
Los “líderes ceresolianos” requieren de la propaganda como en el fascismo, el nazismo o el estalinismo y en el culto de la personalidad. Hoy en día la propaganda del siglo XXI se llama “el pantallerismo”. Se necesita la pantalla de la televisión y la exposición masiva en los medios de comunicación. El pueblo debe “querer”, “admirar” y “seguir” a su líder porque “ve” y “percibe” sus pretendidos éxitos, aciertos y su valentía y arrojo. Así, se crean aparentes o hipotéticos enemigos y se les “combate”. En el caso de Hitler, Mussolini y Fidel por lo menos los enemigos fueron reales y las vanguardias de trabajadores, campesinos, intelectuales y estudiantes, también. Hasta las fuerzas armadas fueron de verdad. Por esto, cuando en el escenario Latinoamericano Lula, Alan García, Bachelet, Calderón o Uribe se crecen, los pantalleros se disminuyen y salen corriendo a crear otro escenario, sea el europeo, el ruso o el español porque se precisa un lugar donde, alguien que se precie y haga alarde de lo que no es, pueda fanfarronear y lograr de esta forma más pantalla.
Vladimir Gessen.

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EL “ACUERDO” CHAVEZ-URIBE

Julio 17, 2008
No puede ser que la relación entre Colombia y Venezuela se reduzca a que sus presidentes se reúnan en secreto y decidan la suerte de más de 70 millones de habitantes, sin que sepamos qué negociaron subrepticiamente.

Las relaciones entre los países son entre dos colectividades que poseen y mantienen instituciones, comercio, cultura, producción de bienes y servicios, organizaciones sociales, políticas, fuerzas armadas, sindicatos, universidades, medios de comunicación, iglesias y millones de ciudadanos.
No se trata del rey de Inglaterra y el de Francia decidiendo sobre el destino de sus reinos. Hugo Chávez y Alvaro Uribe son dos presidentes que le deben explicaciones a sus electores. No informar, al menos a sus respectivos Parlamentos, es en sí un acto antidemocrático. En la reunión secreta de marras, no se firmó ningún compromiso, como se hace en cualquier transacción civil, comercial o legal. Mucho más en las relaciones diplomáticas, políticas o comerciales de los países.
Después de una reunión de Jefes de Estado lo que debemos esperar es un seguimiento a lo convenido. Pero qué subscribieron los presidentes, ¿No volver a mandar batallones a la frontera? ¿Compartir el Golfo de Venezuela? ¿Ayudarse mutuamente para reelegirse? ¿No volverse a poner bravos? ¿Llamarse por teléfono antes de vilipendiarse? ¿No darle apoyo a las FARC?
Uribe ha demostrado los riesgos que asume en el combate a las FARC. Independientemente que seamos antagónicos a las guerrillas colombianas y el narcotráfico, y lo hemos combatido por décadas desde nuestras tribunas, no estamos seguros sí el presidente Uribe es capaz o no de ir a una guerra con el vecino para alcanzar sus objetivos. Por su parte, en un arranque emotivo, “porque estaba dolido”, Chávez ordenó desplegar batallones a la frontera, comprobando igualmente su capacidad de arriesgar hasta la conflagración fraticida. En ambos casos, los demás ciudadanos, colombianos y venezolanos, debemos pararles el trote a los caballos desbocados. Estamos muy preocupados, sobre todo porque recién terminada la reunión de los dos presidentes, el ministro de defensa de Colombia Juan Manuel Santos provocó la ira de Chávez, al desconfiar de su palabra dada a Uribe. Luego, Hugo Chávez exigió al ejecutivo colombiano “poner en su lugar” a Santos, al mismo tiempo que –coincidencialmente- los que parecen ser “ministros” de Chávez, Daniel Ortega y Rafael Correa, en acto público en Ecuador, actuaron como Santos, agrediendo verbalmente a Uribe.
El gobierno colombiano emitió un comunicado ordenando a sus ministros “prudencia en sus declaraciones” para salvaguardar las relaciones con Venezuela. Chávez entonces, de igual forma ordenó prudencia a sus “ministros” en la reunión con Correa y Ortega en Ecuador y este par de incondicionales chavistas se enfocaron en los temas del medio ambiente, los hidrocarburos y la integración Latinoamericana. Ni una sola palabra contra Uribe. ¿Así se manejan las relaciones que pueden terminar en una guerra?Diferente hubiera sido, al termino de la reunión Chávez-Uribe, firmar un documento de compromiso institucional entre las dos Repúblicas que incluyera la no penetración de Fuerzas Armadas Colombianas en territorio venezolano ni el apoyo de la Fuerza Armada Venezolana a las FARC, y que los dos presidentes se vieran obligados a cumplir. Más no fue así, lo que negociaron Uribe y Chávez, sea lo que sea, se lo llevará el viento.
Vladimir Gessen.

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